Los celos entre hermanos son una experiencia habitual y comprensible dentro de la dinámica familiar. La llegada de un nuevo miembro, los cambios en la atención o la necesidad de sentirse visto y querido pueden despertar emociones intensas que no siempre saben expresar de otra manera.
Lejos de ser un problema, los celos son una señal de necesidad emocional. Acompañarlos implica validar lo que sienten, sostener sin comparar y ofrecer espacios de conexión individual. Cuando los adultos miran los celos con comprensión y calma, ayudan a que las criaturas construyan vínculos más seguros y aprendan a relacionarse desde el respeto y la confianza.



