¿Qué hacer cuando tu hijo te dice que no quiere ir a una extraescolar?
Llega un momento que muchas familias viven:
tu hijo empieza una actividad extraescolar con ilusión… y, de pronto, dice que no quiere volver.
Y entonces aparecen las dudas:
- ¿Le obligo o le dejo?
- ¿Es falta de constancia o una señal?
- ¿Estoy siendo demasiado blanda o demasiado exigente?
No hay una única respuesta válida, pero sí claves que pueden ayudarnos a acompañar mejor esta situación.
Primero: escuchar antes de decidir
Antes de tomar ninguna decisión, es importante escuchar de verdad. No para convencer, sino para entender.
Algunas preguntas que pueden ayudar:
- ¿Qué es lo que no te gusta de la actividad?
- ¿Hay algo que te haga sentir incómodo?
- ¿Te aburres, te cuesta, te da vergüenza?
Muchas veces el “no quiero ir” esconde:
- Miedo a no hacerlo bien
- Dificultades con el grupo
- Cansancio
- Falta de motivación real
Diferenciar entre un mal día y un malestar sostenido
No es lo mismo no querer ir un día puntual que rechazar la actividad de forma continuada.
Es normal que haya días de pereza o cansancio. En esos casos, acompañar y sostener puede ser suficiente.
Pero cuando el rechazo se mantiene en el tiempo, conviene pararse y observar.
Evitar los mensajes que invalidan
Frases como:
- “Te acostumbrarás”
- “Todos los niños hacen algo”
- “No pasa nada”
aunque bienintencionadas, pueden hacer que el niño sienta que no es escuchado.
Validar no significa ceder siempre, sino reconocer lo que siente:
“Entiendo que no te apetezca ir”
“Veo que te cuesta y quiero entender por qué”
Revisar nuestras expectativas
A veces las extraescolares responden más a nuestras expectativas que a las necesidades reales del niño:
- Queremos que aprenda
- Que socialice
- Que no pierda oportunidades
Y todo eso es comprensible. Pero conviene preguntarnos:
¿Esta actividad le suma ahora mismo?
La constancia también se aprende… con acompañamiento
Aprender a comprometerse es importante, pero no desde la imposición.
Si decidimos continuar, podemos:
- Marcar un tiempo concreto de prueba
- Acompañar emocionalmente el proceso
- Ajustar expectativas
Sostener no es obligar sin más, es estar disponibles.
Cuando dejar una extraescolar también es una buena decisión
Aprender a escuchar sus límites, a reconocer lo que no encaja y a elegir también es un aprendizaje valioso.
Dejar una actividad no es fracasar. A veces es cuidar.
Hablar después de decidir
Sea cual sea la decisión, explicarla con calma y respeto es fundamental:
- Por qué se sigue
- Por qué se deja
- Qué se ha tenido en cuenta
Así el niño se siente parte del proceso y no solo receptor de una orden.
Cada niño es único, cada familia también
No hay normas universales. Lo importante es observar, escuchar y acompañar desde el vínculo.
En Evolucriando creemos que educar no es decidir por nuestros hijos, sino caminar con ellos mientras aprenden a decidir.



