Cómo hacer una limpieza de juguetes después de Navidad (sin culpa y con sentido)
Después de Navidad muchas casas se llenan de juguetes nuevos.
Cajas, bolsas, regalos que llegan con ilusión… y también con cierto desbordamiento.
Si al mirar el salón has pensado “¿dónde metemos todo esto?”, no estás sola.
Hacer una limpieza de juguetes no va de quitar ilusión, ni de hacerlo “perfecto”. Va de ordenar, cuidar y dar espacio.
No hace falta hacerlo todo el mismo día ni con prisa.
La limpieza de juguetes puede ser un proceso tranquilo, incluso compartido.
Respira. No es una urgencia.
Observa qué hay realmente
Antes de sacar cosas, dedica un momento a mirar:
- ¿Qué juguetes se usan de verdad?
- ¿Cuáles llevan meses sin tocarse?
- ¿Hay juguetes rotos o incompletos?
A veces solo con observar ya se hace evidente qué sobra.
Menos juguetes, más juego
Tener demasiados juguetes no siempre significa jugar más.
Al contrario: el exceso puede generar dispersión, frustración o poco interés.
Reducir no es quitar, es facilitar el juego.
Involucra a tu hijo según su edad
Si tu hijo ya puede participar:
- Explícale con palabras sencillas lo que vais a hacer
- Evita imponer o juzgar sus decisiones
- Acompaña las emociones que puedan surgir
- No se trata de que decida todo, sino de sentirse parte del proceso.
Decide qué hacer con lo que sale
Los juguetes que ya no se quedan en casa pueden:
- Donarse
- Guardarse para más adelante
- Pasar a otros niños
- Reciclarse si están estropeados
Darles una segunda vida también educa.
No hace falta hacerlo perfecto
Habrá juguetes que se queden “por si acaso”, y está bien.
La limpieza de juguetes no es una meta, es una herramienta para vivir la crianza con un poco más de calma.
La Navidad no se mide en juguetes
La ilusión no está en la cantidad, sino en el vínculo, en el tiempo compartido y en el juego que nace del encuentro.
Ordenar también puede ser una forma de cuidar.
En Evolucriando creemos que acompañar es ayudarte a crear espacios más amables para ti y para tus hijos, sin exigencias ni culpas.



