¿Crema hidratante o aceite de almendras para el bebé?
Una de las dudas más habituales cuando llega un bebé es qué ponerle en la piel.
¿Crema hidratante? ¿Aceite de almendras? ¿Nada?
Y como suele pasar en la crianza, no hay una única respuesta válida para todas las familias ni para todos los bebés.
La piel de un recién nacido no es igual que la de un adulto.
Es más fina, más permeable y todavía está adaptándose al mundo exterior. Por eso, en muchos casos no necesita grandes cantidades de productos, especialmente durante las primeras semanas.
A veces, menos es más.
¿Cuándo usar crema hidratante?
Las cremas hidratantes están pensadas para aportar agua y mantener la hidratación de la piel. Pueden ser útiles cuando:
- La piel del bebé está seca o descamada
- Aparecen zonas ásperas (piernas, brazos, mejillas)
- Hay cambios de temperatura o clima seco
Si decides usar crema, es importante que:
- Sea específica para bebés
- Tenga pocos ingredientes
- No lleve perfumes ni alcohol
Aplicarla una vez al día suele ser suficiente.
¿Y el aceite de almendras?
El aceite de almendras dulces es un producto natural muy utilizado en el cuidado del bebé. Aporta nutrición y protección, y suele gustar especialmente en:
- Masajes
- Después del baño
- Momentos de contacto y calma
Eso sí, conviene tener en cuenta algunos puntos:
- Usar siempre aceite de almendras dulces, prensado en frío
- Evitarlo si hay antecedentes de alergias
- No aplicarlo sobre piel muy irritada o con heridas
El aceite no hidrata como tal, sino que crea una barrera que evita la pérdida de humedad.
¿Crema o aceite?
No se trata de elegir uno y descartar el otro.
A veces la clave está en escuchar la piel de tu bebé y también vuestras rutinas.
- Para piel seca → crema hidratante
- Para masaje y contacto → aceite
- Para piel sana → quizá no necesite nada
Y sí, también es válido no poner ningún producto si la piel está bien.
Confía en tu criterio (y en tu bebé)
La crianza está llena de dudas pequeñas que a veces se hacen grandes.
Con el cuidado de la piel pasa lo mismo: observar, probar con calma y ajustar.
No hay una forma correcta universal.
Hay bebés, familias y momentos distintos.
En Evolucriando creemos que acompañar también es ayudar a confiar en lo que estás haciendo, sin miedo a equivocarte.
Porque criar no va de hacerlo perfecto, sino de hacerlo con atención y cuidado.



